
Los carteles y lonas exteriores no fallan por la radiación UV. Fallan porque el espectro es incorrecto.
Cuando se utilizan tintas UV sin solventes sobre lona, el paquete de fotoiniciadores está ajustado a una longitud de onda específica. Si se coincide el espectro de la lámpara con la química de la tinta, se logra un entrecruzamiento que resiste años bajo sol, lluvia y ciclos térmicos.
La diferencia entre UVA/UVB/UVC no es un tema académico, está presente en la salida espectral.
UVA (315–400 nm), con picos alrededor de 365 nm o 385 nm, penetra la capa de tinta. Cura el volumen sin apagar la superficie. UVB (280–315 nm) aporta mayor energía de fotones en la superficie, acelerando el curado en películas inhibidas por oxígeno. Pero se absorbe en el cuarzo, por lo que es necesario mantener un control estricto del reflector. UVC (100–280 nm) es germicida y genera ozono. No aporta beneficio en el curado para artes gráficas y degrada los ligantes.
Para señalización exterior, se busca un entrecruzamiento estable. Por eso la base es una lámpara dominante en UVA con un perfil de emisión controlado y alta irradiancia máxima.
La impresión sobre lona para exteriores requiere ese enfoque en UVA para formar una película completamente polimerizada que resista la intemperie. En nuestras pruebas aceleradas QUV, las impresiones curadas con sistemas UVA compatibles mantienen brillo y color más allá de 2,000 horas con mínima pérdida, lo que equivale a varios años en campo.
Se trata de densidad energética a la longitud de onda correcta, no sólo de potencia bruta de la lámpara.
El equipo debe ajustarse a la prensa. En offset se utilizan lámparas de mercurio de presión media con reflectores dicroicos y una irradiancia constante sobre toda la hoja. Flexografía y rotograbado requieren UVA de alta intensidad y foco para manejar películas delgadas y altas velocidades de línea. La serigrafía requiere UVA de espectro amplio para curar depósitos gruesos sin poros.
Se puede usar UVB para blancos espesos, pero acelera el envejecimiento de los reflectores y exige un control riguroso de la distancia lámpara-sustrato.
Y siempre se debe validar el curado con un radiómetro en el plano del sustrato, no en la lámpara.