
Hablemos sobre el curado por UV (y por qué la mayoría de las personas lo entienden mal)
Cuando la mayoría de las personas ven una lámpara UV a base de mercurio, piensan que se trata simplemente de una herramienta para secar tinta o endurecer resinas. Pero si has estado en un entorno de producción, sabes que se trata más bien de un instrumento de precisión.
El verdadero objetivo no es simplemente “secar cosas”. Se trata de lograr que la intensidad de la luz y la velocidad de transporte de los materiales funcionen en armonía. Cuando eso ocurre, los cuellos de botella desaparecen.
La ciencia detrás del proceso
Diseñamos nuestras lámparas para que emitan luz en rangos espectrales muy específicos. Las lámparas a base de vapor de mercurio emiten luz en un rango amplio, pero la acción real ocurre en las longitudes de onda de 254 nm y 365 nm. Ese es el secreto: así podemos curar tanto las capas superficiales como las capas más profundas de pigmento en una sola pasada.
Pero hay un problema: debes ajustar la potencia de la lámpara según la velocidad de movimiento de los materiales. Si utilizas una alta potencia con una línea de transporte lenta, quemarás los materiales. ¿Demasiada potencia baja? Obtendrás una superficie pegajosa y molesta, lo cual arruina todo el proceso.
Los componentes necesarios
Utilizamos cuarzo de alta pureza en nuestros tubos. ¿Por qué? Porque evita la “solarización”. En términos sencillos: el vidrio no se vuelve turbio después de unos cientos de horas de uso.
También utilizamos conectores industriales estándar. Queremos que sean reemplazables fácilmente, para que no tengas que lidiar con los componentes originales del equipo.
Algo que no se puede ignorar es el calor. La luz UV de alta intensidad genera una gran cantidad de energía térmica. Si los ventiladores de refrigeración o los sistemas de enfriamiento no son eficaces, el tubo se sobrecalentará. Y en ese momento, la intensidad de la luz UV disminuye. Así de simple.
Haciendo que su fábrica sea más eficiente
Ya no hace falta dejar las lámparas encendidas 24/7. Es un derroche de dinero y daña los equipos.
Hemos comenzado a combinar nuestras lámparas con balastros electrónicos y disparadores PLC. Esto significa que la lámpara solo se activa cuando realmente detecta una pieza.
Eso significa un gran ahorro en costos de energía, además de que los tubos duran mucho más tiempo, ya que no se queman innecesariamente. De esta manera, el proceso de curado pasa a ser un sistema de gestión eficiente de energía.