
¿Cómo funciona realmente la curado por UV? (Y cómo evitar errores al utilizarlo)
En pocas palabras, la tecnología UV consiste en utilizar radiación de onda corta para desencadenar una reacción química. En el mundo de la impresión y recubrimientos, utilizamos esa energía para provocar un proceso llamado fotopolimerización. Básicamente, es como un truco mágico que convierte una tinta líquida en un polímero sólido en cuestión de segundos.
Controlar la potencia adecuada
El secreto está en la longitud de onda de la luz. No se puede simplemente utilizar cualquier tipo de luz sobre la resina; debe coincidir con los fotoiniciadores presentes en la tinta, de lo contrario no ocurrirá nada. Luego está la potencia. Si se utiliza poca potencia, la superficie resultante será pegajosa y eso arruinará el producto. Pero si se utiliza demasiada potencia, los materiales se dañarán. Es necesario encontrar un equilibrio.
Por qué es importante el cuarzo
En nuestras lámparas no se utiliza vidrio común. ¿Por qué? Porque el vidrio normal bloquea los rayos UV. Utilizamos cuarzo de alta pureza, ya que permite que la luz pase sin problemas. Estas lámparas están sometidas a condiciones extremas: altas temperaturas y gran presión interna. Por eso, diseñamos los elementos que las componen para que puedan resistir esa expansión rápida y no se rompan bajo la presión. Pero hay algo más: las lámparas UV no son solo fuentes de luz, sino también fuentes de calor. Emiten una gran cantidad de radiación infrarroja. Si no se controla ese calor, las piezas se deformarán y se derretirán antes de que la tinta tenga tiempo de curarse.
Mantener todo funcionando
Hacemos que nuestros sistemas sean fáciles de reemplazar. Cuando una lámpara se daña, es necesario reemplazarla rápidamente para que la línea de producción no se detenga. El problema más común es el desalineamiento de las lámparas. Si estas se desplazan aunque sea unos pocos milímetros, la dosis de luz cambia y la calidad del producto disminuye. Para evitar esto, utilizamos conectores robustos y estandarizados que pueden resistir las vibraciones constantes en una fábrica activa. Además, las lámparas no duran para siempre. Los electrodos se desgastan y la luz se vuelve más tenue. No intente adivinar cuándo es el momento de reemplazarlas. Monitoree la intensidad de luz en mW/cm². Es la única forma de saber si necesita un nuevo tubo, antes de que su equipo de control de calidad rechace sus lotes.