
En el taller, existe una lucha constante por encontrar el equilibrio adecuado: se necesita suficiente densidad energética para que la tinta se vulnere por completo, pero la factura de electricidad sigue aumentando. La pregunta real es simple: ¿cómo se puede lograr una curación fiable sin tener que pagar por energía que no se utiliza?
Lo importante es la estructura de la lámpara
Todo se reduce a cómo está diseñada la lámpara. Nuestras unidades UV de alto ahorro energético funcionan con vapor de mercurio a alta presión, lo que permite obtener una emisión espectral precisa. La línea lumínica principal de 365 nm actúa sobre los fotoiniciadores presentes en las tintas UV, con alta eficiencia cuántica. Además, el espectro de onda media integrado permite una curación tanto en la superficie como en las capas más profundas de la tinta.
Ajustamos la potencia de la lámpara según la velocidad de la prensa, de modo que se obtenga una irradiancia máxima de 1200 mW/cm². Esto equivale a una densidad energética de 500–800 mJ/cm², sin necesidad de utilizar una potencia excesiva. El reflector utiliza un recubrimiento dicróico para dirigir los rayos UV hacia adelante, lo que reduce el calor generado y permite utilizar más luz útil.
Por qué esto tiene impacto en la producción
Este diseño evita las pérdidas energéticas habituales, como los reflectores ineficaces o una potencia excesiva de la lámpara. Como resultado, el consumo total de energía disminuye en un 20%. Se mantiene la misma velocidad de producción, además de lograrse la adherencia y fidelidad de color necesarias. Los beneficios se notan cada mes en la factura de electricidad, sin afectar el ciclo de producción.
Qué hay que tener en cuenta
Estas lámparas pueden utilizarse directamente en sistemas UV convencionales, así como en sistemas de impresión flexográfica y serigráfica. Sin embargo, antes de instalarlas es necesario realizar una verificación rápida: asegurarse de que la fuente de alimentación sea adecuada y de que la geometría del reflector sea correcta.
La salida de luz de la lámpara también depende de la temperatura. Es importante mantener la refrigeración del equipo estable, para así garantizar una emisión espectral constante durante los más de 5,000 horas de vida útil de la lámpara.