
En el suelo, el tiempo dedicado a la limpieza representa simplemente una pérdida de productividad. La limpieza tradicional deja las superficies húmedas, requiere el uso de químicos y, aun así, no garantiza un espacio realmente estéril entre un proceso y otro. Lo que se necesita es un procedimiento de desinfección rápido, sin químicos, reproducible y que no interrumpa el flujo de trabajo.
Lo importante detrás de todo esto
Nuestras lámparas germicidas Safe UVC utilizan el mismo principio basado en fotones que se emplea en el curado UV industrial. En lugar de actuar sobre los fotoiniciadores de la tinta, estas lámparas atacan directamente el ADN microbiano. Su núcleo es una lámpara de vapor de mercurio a baja presión, diseñada para emitir luz en la longitud de onda de 254 nm. Esto permite lograr una intensidad de irradiação máxima en esa longitud de onda, la cual resulta efectiva para eliminar microorganismos.
No se trata de una exposición de amplio espectro; se trata de un perfil de energía enfocado y libre de ozono, que detiene la replicación de patógenos. El sistema está calibrado para proporcionar una dosis definida, medida en mJ/cm², lo que garantiza una inactivación total de los microorganismos en cualquier superficie expuesta.
Por qué es adecuado para entornos de oficina
Las oficinas necesitan rapidez y seguridad. Estas lámparas logran una desinfección completa en cuestión de minutos, no horas. Al no haber residuos químicos, no hay riesgo para equipos electrónicos sensibles ni para las superficies de los escritorios y otros equipamientos. Se trata de un ciclo de saneamiento predecible, que puede realizarse durante los descansos o fuera del horario laboral, sin las irregularidades que ocurren al limpiar manualmente.
El consumo de energía es bajo, y la vida útil de las lámparas es de miles de horas de funcionamiento. El mantenimiento también es sencillo y predecible.
Los detalles que garantizan su eficacia
El UVC es eficaz, pero solo funciona cuando hay visibilidad directa. Las sombras causadas por objetos y las geometrías complejas impiden que ciertas áreas reciban luz directa. Por eso, es necesario planificar bien la ubicación de las lámparas y la disposición de la habitación para lograr una cobertura total.
La seguridad de los operarios es indispensable. Estas unidades necesitan sensores de movimiento y protocolos de apagado automático, para evitar que alguien sea expuesto directamente a la luz durante su funcionamiento. Si se instalan correctamente, el rendimiento será constante.